miércoles 1 de julio de 2009

Línea Recta.

Tengo en mis ojos
el sonido de tus pasos,
el perfume de tus labios,
el sabor de tu tacto.

La sonrisa matutina,
el trinar de los pájaros,
el aroma de tu cuello,
la lluvia en el tejado.

Tengo en mis ojos
la luz de tu presencia,
una casa en la pradera
la velada perfecta.

Y unas manos,
y una vida
que te esperan
para ir en línea recta.

Anyway



viernes 26 de junio de 2009

Cuando te veo dormir.

Luciérnagas boreales recorren el silencio
cuando te veo dormir, tranquila entre mis brazos,
y vivo en las moléculas de todos tus oxígenos
que al ritmo del latido recorren los sentidos.

Me gusta verte así …. abandonada al sueño,
nadando en el océano de tu conciencia pura,
frágil como las flores, tierna como la lluvia
inventando ese mundo, perfecto para dos

Cuando te veo dormir
apenas y respiro…


anyway@copyright

Esperanza


No te equivoques.
Los fragmentos de esperanza que buscas
no son sino palabras de diccionario.
No la busques.
Simplemente no existe.
Si quieres,
lánzate al vértigo,
sumérgete en el fondo de las aguas,
rompe muros y cristales.
Desnúdate. Vive sin coartadas.
Pero no esperes nunca.
No esperes nada.
Aquello que ansías
es sólo el brillo engañoso
de una estrella que se apagó
hace miles de años.

De Amores y de Arenas



Te creí desde siempre,
desde antes que estuvieras en los días,
cuando eras la emoción de un sueño.
Trajiste tu equipaje de raíces
para fijar la vida en nuestro suelo.
Y en tos ojos las noches fueron claras,
y en tus manos el pan amanecía.
Te creí desde siempre y nos creímos
desde antes que los otros nos creyeran.
Los que tasan calculaban el fracaso,
predecían el final y la agonía.
Y alentamos la fe de los que esperan.
Y entibias mi otoño con tus besos
y en tu cuerpo madrugan mis deseos.


*

No sé si antes de tus ojos
el mundo ya existía
o si fue tu mirada la que inició la vida,
pero sé que inauguraste el primer sueño,
los panes en la mesa,
la gracia sencilla de los días.
Sé que tus manos bordaron la pasión,
que en tu cuerpo se abrieron mis caminos
y sé que en ese espacio yo me ajusto
tan ajustadamente
que no queda lugar para el olvido.


Roberto Esmoris

jueves 25 de junio de 2009

Oscura Palabra



Te oigo ir y venir por tus sitios vacíos,
por tu silencio que reconozco desde lejos,
antes de abrir la puerta de la casa
cuando vuelvo de noche.
Te oigo en tus sueños
y en las ventanas nubladas del alcanfor.
Te oigo cuando escucho otros pasos por el corredor,
otra voz que no es la tuya.
Todavía reconozco tus manos
de amaranto y pluma gastadas,
aquí, a la orilla de tu océano baldío.
Me has dado una cita pero tú no has venido,
y me has mandado a decir
con alguien que no conozco,
que te disculpe, que no puedes verme ya.
Y ahora, me digo yo abriendo tu ropero,
mirando tus vestidos;
¿ahora qué les voy a decir a las rosas que te gustan tanto,
que le voy a decir a tu cuarto, mamá?
¿Qué les voy a decir a tus cosas, si no puedo
pasarles la mano suavemente y hablarles en voz baja?
Te oigo caminar por el corredor
y sé que no puedes voltear a verme por que la puerta,
sin querer, se cerró con este viento
que toda la tarde estuvo soplando.

José Carlos Becerra